
Las piernas pesan cada vez más, y mi cabeza ya no deja espacio suficiente para almacenar sonrisas, gestos, ni si quiera un intento...
Pronto llegaré a casa y me tumbaré en la cama a observar cuán despacio pasan los minutos y las horas.
Caigo en un profundo sueño, en un bucle neuronal
No sabré controlar mis horas de descanso hasta que el reloj marque la hora de levantarse, movido por un complejo sistema de minúsculos engranajes...
Ojalá fuese la voz quien me despertara, como quien interrumpe el descanso de las hojas.

1 comentario:
Nunca ocupes el hueco de las sonrisas. Podrían convertirte en dueño del tiempo.
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