
Caminaba entre la densa lluvia, mis zapatillas presionaban las gotas de agua con fuerza mientras mi cabeza goteaba sin cesar. El tiempo pareció detenerse cuando un trueno atormentó el cielo nublado que cubría la ciudad, la gente se estremeció quedand paralizada; pero yo no me detuve, como si una parada fuera a determinar algún aspecto futuro...
Al girar la calle, la lluvia cesó para dar paso a un rayo de luz que recayó sobre mi pupila, motivo que hizo parar mi incesante andadura recubierto de agua.
Sentí una presencia en mis espaldas, a lo que le siguió el susurro de una voz femenina que decía: - ¡¡¡QUE TE MOJASSS MUCHAAAAAACHO!!!
***¿Véis con qué facilidad se puede estropear una bonita historia?
La mente por defecto tiende a errar, al no tener tiempo para procesar
la información suficiente para describir una situación literaria normal.
Usemos la razón; principio básico para el desarrollo moral; y aprenderemos
a no "aleatorizar" nuestros pensamientos.***

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